basura

“¡¿Quemar la basura?!” Mi colega de trabajo sintió mi sorpresa mientras me explicaba cómo se desechaban los residuos en Japón. Pasó luego a explicarme que Japón es uno de los países con un programa de recojo y tratamiento de los residuos “más limpio”.  A pesar de ser grandes consumidores de plástico, los japoneses han aprendido a minimizar su impacto ambiental. En 1997, con la firma del protocolo de Kyoto, muchos países se comprometieron a cambiar sus prácticas y volverlas más amigables con el medio ambiente. A pesar de ser una gran decepción en muchos casos, hay cosas que podemos rescatar de Japón.

Lo conocemos como el país del Tsunami o del desastre nuclear en Fukushima, pero ¿conocemos sus aciertos y esfuerzos medio ambientales? Japón tiene varias plantas que transforman la basura en energía, es por eso que muchos tachos dicen “basura combustible”. Usando la energía de los residuos se pueden calentar grandes piscinas por ejemplo. Siguen reglas intensivas y tecnología que evalúa la calidad del aire, lo cual es muy diferente a incineradoras normales. Otro país que usa este método es Suecia, que en 2013 no tenía suficiente basura e importó 800 000 toneladas para generar energía. Este tipo de plantas que transforman la basura en energía ayudan a reducir la cantidad de metano entrando en la atmósfera y los contaminantes que podrían entrar a la tierra por causa de rellenos sanitarios o botaderos.  Mientras en Estados Unidos 80% de la basura termina en rellenos sanitarios, en Japón esa misma cantidad es usada para generar energía.

Existen unas 34 variedades de basura, así que recordar el día de cada tipo de basura necesita de bastante práctica. No seleccionar correctamente hasta puede llevar a una multa. Kamikatsu, un pueblo Japonés ha ido más lejos y aspira a no desechar nada sino reusar todo lo que producen. En todo el país, Octubre ha sido designado como el mes de las 3R (reducir, reusar, reciclar). En ese mes también hay una convención para promover un estilo de vida más sostenible y menos consumista. Además, las medallas de los próximos juegos olímpicos y paralímpicos en Tokio 2020 serán hechos con el reciclaje de basura electrónica.

Japón es entonces un país con mucho que enseñarnos. Es importante sin embargo notar algunas inconsistencias. A pesar de un tratamiento de residuos ejemplar que mejora de año en año, en otro lado del desarrollo sostenible han dado algunos pasos hacia atrás. En Abril hubo una represión contra los proveedores de energía solar con licencia que nunca empezaron sus operaciones. El Ministerio de Economía, Comercio e Industria decidió igualmente que ya no sería posible para 460 000 entidades vender energía renovable a utilidades locales. La medida parece ser para romper la “burbuja solar” de Japón que se creó desde el desastre nuclear de Fukushima. El gobierno sigue con la intención de que 22-24% de la energía Japonesa sea renovable de aquí al 2030. Con esta meta se sigue avanzando pero con las recientes acciones la capacidad solar ha disminuido.

Finalmente, el fotógrafo Tomohiro Muda también nos muestra un lado menos bonito de los desastres ambientales que impactaron Japón. A través de sus fotografías, podemos ver objetos que fueron abandonados en el 2011 luego del daño en Fukushima. Hay entonces 2 caras de la moneda. Buenas prácticas y otras cuestionables que se ven en países alrededor del mundo. Aprendamos de ambas y trabajemos para volver la sociedad más sostenible y el mundo más habitable para generaciones futuras. Separar los residuos o usar energías renovables es una manera simple de empezar. Para dejar tan solo tus huellas en el camino y disminuir las de carbono, tú ¿qué estás haciendo?