Siria

Las Conferencias de las partes de las Naciones Unidas a veces parecen un show. Es cierto que los líderes de 197 países parte de la ONU se juntan una vez al año para hablar del medio ambiente, pero ¿qué cambia después de las conversaciones? ¿Qué mejora en términos de acción ambiental y no solo política ambiental? Podemos ser críticos y ver que ya pasaron 2 años desde la firma del acuerdo de Paris y que aún hay mucho por hacer, pero también podemos fijarnos en los avances. En estos mismos instantes líderes se reúnen en Bonn (Alemania) para la COP23 y tras pocos días de negociaciones ya llegan las buenas noticias.

La noticia de la semana es que Siria anunció que firmaría el acuerdo de París, a pesar de ser un país en guerra. Esto deja a los Estados Unidos como el único país que no adhiere al acuerdo (aunque fue uno de los más vivaces promotores hace 2 años bajo el mando del ex presidente Barack Obama). Son 169 países los que han ratificado el acuerdo y 28 que están en camino a comprometerse con incorporar el acuerdo internacional de París a su legislatura nacional.

Poco se conoce sobre Siria y su lucha climática. El país rara vez está en las noticias por algo no relacionado a la guerra. Lo que muchos no saben es que la guerra civil que comenzó en el 2011 está ligada con las dificultades de acceso al agua y las condiciones de clima del país. A comienzos del 2008, un cable diplomático de la embajada de Estados Unidos en Damasco, enviado al departamento de Washington D.C., ya advertía de los efectos secundarios de la sequía.  Fueron alrededor de 1.3 millones de personas de Siria del Este las que fueron afectadas por las fallas de agricultura y un estimado de 800 000 ciudadanos perdieron su fuente de ingresos. Esto llevó a migraciones masivas hacia las ciudades y conflictos por recursos y alojamiento. Que Siria se comprometa a firmar el acuerdo es entonces un paso en la buena dirección para tratar de resolver algo que fue una de las causas de los conflictos en el país.

Un científico de la Universidad de Columbia en el Observatorio de la tierra Lamont-Doherty, Richard Seager, dijo “El mundo entero debe estar planeando para un futuro más seco en esa zona. Y habrán muchas implicaciones globales”. Los impactos del cambio climático son ahora, las guerras empezaron ayer y las acciones que debemos tomar son para ayer.

Antes de unirse al acuerdo, Siria ya estaba actuando. Jóvenes del “Arab Youth Climate Movement” (AYCM) buscan desde el 2012 soluciones para terminar los problemas de cambio climático y conseguir un futuro seguro. Además, en 2014, la entonces Ministra del medio ambiente Siria, Dr. Nazira Farah Sarkis , dijo que estaba trabajando en conjunto con varios sectores incluyendo el privado para aumentar los espacios verdes y los árboles. El proyecto llamado “Shajarati” fue una manera de incentivar el voluntariado y las campañas de consciencia ambiental en el país.

Siria ha estado actuando y, esta semana, hizo su compromiso formal. No esperemos a que nuestros líderes comiencen a actuar en relación a sus compromisos, seamos también actores del cambio. Que sea comprometiéndonos a reducir nuestras emisiones de gases a efecto invernadero personales, compartiendo los impactos del calentamiento global o exigiendo de los gobiernos que respeten sus metas, tú ¿qué estás haciendo?