11 SETIEMBRE

El 11 de setiembre de 2001 se produjo el atentado terrorista más famoso de la historia, dos aviones comerciales pilotados por terroristas musulmanes se estrellaron en las torres gemelas del World Trade Center (Nueva York). Desde ese hecho la política exterior norteamericana. Además, otros dos vuelos que también habían sido secuestrados, se estrellaron, uno en el Pentágono y otro en un paraje de Pensilvania.

Como resultado de este terrible atentado, el mundo le prestó una atención especial al islam y a todo el medio oriente pues antes no se conocía mucho sobre él. Además el tema de la seguridad pasó a ser prioritario y una obsesión por las autoridades. El tema de los rascacielos también debió replantearse.

Los tres principales cambios:

  1. El islam y el medio oriente pasaron a estar en los ojos del mundo

Para la mayor parte de la población, países como Irak o Arabia Saudí eran meros nombres, sin embargo, luego de los atentados, todo el mundo se interesó por lo que ocurre en estos lugares. Los medios de prensa enviaron periodistas y transmitir todos los día sobre cómo son estos países y a investigar sobre el radicalismo islam. Al poco tiempo del atentado, miles de libros y estudios se publicaron sobre el medio oriente, relativos a su política y cultura.

2. La seguridad se convirtió en una obsesión

Antes del atentado, Estados Unidos era considerado el país más seguro del mundo, pero luego del ataque, la seguridad se volvió un tema que obsesionó a toda la población. Una de las medidas más importantes fue que los pilotos tenían orden de no oponer resistencia en caso de un secuestro durante el vuelo, hoy esto ha sido dejado a un lado. Otro cambio importante fue que para subir a un avión las restricciones se agudizaron. Por ejemplo, ese restringió portar cosas como cortaúñas. Además, en los últimos diez años 35 mil personas han sido condenadas por terrorismo en todo el mundo.

3. Miedo e intolerancia

En lo social, el atentado dejó una marca muy profunda en la sociedad. Las personas pasaron a desconfiar constantemente unas de otras y ha mantener una actitud distante hacia aquellos que se presentaran como distintos, particularmente con los musulmanes. Según el psicoanalista Jorge Bruce, “La intolerancia hacia el mundo islámico, que ya existía de parte de los occidentales, aumentó considerablemente a partir del 11 de setiembre de 2001”.