Castrillón

El conocido director de teatro Guillermo Castrillón se defendió luego de ser acusado por Eva Bracamonte de haberla acosado sexualmente.

Como lo informamos, la actriz denunció al también coreógrafo a través de su cuenta de Facebook. “Empezó a tocarme, y antes de que pudiera reaccionar, estaba echado encima de mí. Todo su cuerpo estaba encima del mío, él tenía puesto solo un bóxer”, se lee en el texto.

Por su parte, Castrillón envió un correo electrónico al diario El Comercio el cual transmitiremos íntegramente:

“Con este escrito no pretendo ni justificar ni defenderme, pero sí contar mi versión de esta penosa historia. Cuando convoqué a Eva Bracamonte a trabajar lo hice por la peor razón que podría tener un director para trabajar con alguien: Me llamaba la atención su fuerza mediática y supuse que ésta podría servirnos para publicitar la performance que fuéramos a presentar. Me equivoqué desde el inicio y este error me ha salpicado ahora en la cara. Por respeto a ella no voy a detallar los entretelones de ese proceso de creación. Solo diré que no me gustaba su trabajo y así se lo hice saber en diferentes ocasiones y esto forzó a que yo buscará una verdad, como hago en todos mis procesos, que se resistía a aparecer.

Los profesionales con los que he trabajado saben cómo, en distintas circunstancias, puedo llevar al límite mis pretensiones de encontrar la verdad que mueve a cada actor más allá de un figuretismo y de necesidades narcisistas de exposición, y en esto lo sexual no es siempre ajeno, sin embargo, y ésta es la gran diferencia entre un acercamiento consentido y un abuso, las veces que lo íntimo apareció, fueron absolutamente consensuadas, por eso tengo mi conciencia suficientemente tranquila y no me siento el abusador que esta mujer refiere. En mi trabajo hay una línea muy delgada donde se cruzan emociones, se trabaja con el cuerpo y sus infinitas posibilidades. Quienes han visto mis obras saben que no son para pacatos y que se juega con altas intensidades. De lo que si me hago responsable es de haber convocado a una persona que carecía del suficiente profesionalismo como para, en caso de sentirse vulnerada, haber dicho: basta, hasta aquí llego yo. No sería la primera ni probablemente la última. Ella misma reconoce haber sido advertida de mi forma de trabajo. Lamento también no haberme dado cuenta de su fragilidad emocional y que los ensayos hayan supuesto el daños que dice. Por mi parte llevo tratándome en análisis por varios años y reconozco que me faltan otros tantos para sanar mis propias heridas. Pero valga esto como advertencia: quien trabaja conmigo ha de saber que yo hurgo e investigo en aspectos muy íntimos y que sin el anhelo de verdad, estoy convencido, que lo que se muestra al público es pobre, falso e infértil.

Tengo 50 años y si bien no me asustan las criticas debo reconocer que me afecta leer tantas muestras de odio de gente que no nos conoce ni a mí ni a ella, pero soy consciente que el tema del abuso sexual esta en boga y que a todos nos indigna. También a mí. Solo pediría que antes de atacar se conozca la realidad de los hechos porque hay gente absolutamente inocente en esta historia a la que se le está haciendo mucho daño. Lo único que quiero en este momento es cuidar y proteger a la persona que más amo en este mundo y con la cual he podido formar un verdadero hogar, ella mi conoce más que nadie y ha sabido lidiar con mis más inquietos demonios porque ha sabido ver la parte luminosa que también tengo y que sirve en muchos casos para reparar los errores que como humanos cometemos”.