La hija de Myriam Fefer, Eva Bracamonte, quien fue absuelta este año por el delito de parricidio, ha denunciado mediante sus redes sociales que ha sufrido diversos episodios de acosos sexuales por parte del conocido director de teatro  Guillermo Castrillón.

Según el relato de Bracamonte, empezó a trabajar con el director a inicios de este año en una performance que planeaban presentar. En su cuenta de Facebook, la agraviada narró con muchos detalles en qué consistieron los reiterados abusos de Castrillón

Todos los ensayos, según él, requerían que yo estuviera completamente desnuda. Yo no tengo mayor problema con el desnudo, así que, después de escuchar sus motivos (colocarme en un estado vulnerable para empezar a crear desde ahí, y blablablá), acepté, pero muy pronto (segundo o tercer ensayo), pasó algo que no me gustó: durante un ejercicio en el cual yo tenía los ojos vendados y tenía que buscarlo en el espacio (porque poco a poco empezó a formar él mismo parte de las improvisaciones), me di cuenta de que él también se había quitado toda la ropa. En ese momento me bloqueé completamente, pero no dije nada, porque no quería romper la energía del ensayo, que, según como él lo planteaba era casi un mundo paralelo” narró Bracamonte.

Pero con el tiempo, además de lo sexual, empezó a aflorar en él otra cosa de la cual me habían advertido: su misoginia. Para este entonces, los ensayos consistían en que yo, completamente mojada y desnuda (él había decidido que la primera parte de la obra consista en que tenia que bañarme en una batea), era envuelta por él en una manta, colcha, o lo que encontrara a la mano, y arrojada contra el piso o contra la pared una y otra vez. Me decía que yo tenía que tratar de levantarme y que él no me iba a dejar. Una vez me empujó tan fuerte contra el piso, que me golpeé la cabeza y me quedé casi inconsciente durante unos segundos. Otra vez me tiró una trapo mojado en la cara con todas sus fuerzas, estando a 2 metros de distancia. Cuando le dije que era evidente que había sido a propósito, lo aceptó y me dijo que no sabía qué le había pasado” continuó.

“Hasta que llegó el ultimo día. Estábamos por finalizar el ensayo de esa noche, cuando me dijo que me eche en el piso. Yo estaba sin ropa, echada sobre una manta, boca abajo. Empezó a tocarme, y antes de que pudiera reaccionar, estaba echado encima de mi. Todo su cuerpo estaba encima del mío, él tenia puesto solo un bóxer. En ese momento vinieron muchas cosas a mi cabeza, pero no pude hacer nada, no pude pararme, mandarlo a la mierda e irme. Me quedé paralizada, inmóvil, sintiendo su respiración en mi cuello. De pronto, hasta ahora no me explico cómo, hizo un movimiento que duró medio segundo y el bóxer desapareció. Entonces mi mente se puso totalmente en negro. Solo me concentraba en la música, sus ejercicios siempre duran lo que dura la música que pone para cada uno, así que solo estaba concentrada en que la canción que estaba sonando termine, para que todo termine, pero no terminaba nunca porque sus canciones son larguísimas. Entonces empezó a moverse y a hablarme al oído. Lo que me dijo fue absolutamente surreal. Que estaba enamorado de mi. Que se había deprimido por mi culpa. Que había empezado a fumar de nuevo por mi culpa. Que yo le hacia acordar a su primer amor, una niña de ocho años a la que le jalaba el pelo de niño. Que no podía dejar de pensar en mi”, escribió.

Si Guillermo Castrillón no me violó, es porque gracias a Dios no pudo, literalmente. Quizás porque había fumado mucha marihuana antes del ensayo, no lo sé” dice al final del relato.