Nadia Ramos Serrano
Presidenta de la Red de Mujeres Iberoamericanas.

Actualmente, 171 estados miembros de la OIT han ratificado el Convenio sobre igualdad de remuneración y 172 el de discriminación, incluido nuestro país. Sin embargo, según esta organización, las mujeres siguen soportando una discriminación y desigualdad generalizadas en el lugar de trabajo. De acuerdo con la Organización Internacional del Trabajo (OIT) se entiende por “igualdad salarial” al derecho que tienen todas las mujeres y hombres de recibir una misma remuneración por un trabajo de igual valor. Con el fin de impulsar la paridad de género en el tema laboral, la OIT se ha pronunciado sobre la necesidad de promover la libre elección de un trabajo decente donde cada persona pueda desarrollar su potencial y recibir una retribución económica justa y equitativa en base a sus méritos (OIT, 2012)

Por otro lado durante el período 2004 al 2014 el Perú tuvo una tasa promedio de 6%, demostrando buen desempeño económico con dinámicas tasas de crecimiento del PBI y un bajo nivel de inflación y deuda; manteniendo, al mismo tiempo, tasas de cambio estables; Sin embargo ese crecimiento en vez de reducir la brecha de la desigualdad vemos que se amplió.

Asimismo señalar que anualmente ingresan al mercado laboral 187.200 mujeres. En términos porcentuales, el número de mujeres que laboran representa el 44,3% del total de la población que participa en la actividad económica. Según ramas de actividad, el 65,2% de la fuerza laboral femenina está concentrada en dos sectores: Servicios (actividades financieras, inmobiliarias, enseñanza, servicios sociales y de salud, entre otras) con el 40% y Comercio con el 25,2%. Otro 22,7% trabaja en la Agricultura, Pesca y Minería y 9,5% en Manufactura, entre los principales sectores, y más de una tercera parte de las mujeres que trabajan generan su propio empleo. Respecto a la categoría de ocupación, el 35,6% de las mujeres peruanas son trabajadoras independientes, el 36% son asalariadas (26,3% empleadas y 9,7% obreras), el 5,9% son trabajadoras del hogar y el 2,8% son empleadoras o patronas. (INEI)

Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), a fines de 2011, el ingreso promedio salarial del hombre en Lima Metropolitana, en la actividad privada, llegó a 1,494 soles y el de la mujer a 992 soles, demostrando que existe inequidad salarial entre ambos.  Además de que la presencia de la mujer es mayor en el sector público: 4 de cada 10 son damas en comparación con las 3 de cada 10 mujeres que hay en el sector privado.

Teniendo este panorama y analizando lo sucedido en la Comisión de la Mujer y Familia donde se rechazó el Proyecto de Ley 636/2016 Congreso de República “Ley que Garantiza la igualdad de Género en el empleo”, que fue presentada en el 2016 por el Congresista Richard Acuña, en la que se planteaba que el empleador establezca una cuota de género en el reglamento de trabajo para el acceso a cargos de nivel jerárquico, a fin de garantizar la equidad de género en el empleo. Además también establecía la obligación de contratar a mujeres víctimas de violencia familiar, hasta el 3% de la totalidad de su personal y 2% para empleadores privados con más de cincuenta trabajadores.

Esta propuesta de Ley es constitucional y tiene el amparo de los convenios que firmó nuestro país ante la OIT; Sin embargo vemos en la práctica no es así, como Presidente de la Red de Mujeres Iberoamericanas y sindicalista pido la reconsideración de dicha iniciativa legislativa.

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