caminando
Verushka Villavicencio
Interesada en fomentar la creación de una sociedad que incluya en sus servicios y espacios a todas las personas respaldada en la defensa y promoción de derechos.

Si caminamos por la calle lo hacemos pensando hacia dónde vamos a llegar, lo hacemos rápido, porque sentimos que el espacio público no nos pertenece y queremos salir pronto de él. Pero el espacio público, la calle, es de todos los ciudadanos, pertenece a todos los vecinos y tendríamos que usarlo sin temor a la delincuencia y sin barreras físicas que nos impidan cruzar una esquina o caminar por la vereda. Tendríamos que usarlo y no huir de él.

La calle, la plaza, el parque, son lugares donde los vecinos deberían compartir tiempo de ocio con medidas de seguridad. Recuperar estos espacios ayuda a crear vínculos de confianza entre los vecinos. Así en todo el mundo, diversas organizaciones como ciudadanos de a pie, han comenzado a recuperar espacios públicos para darle calidad de vida a poblaciones abandonadas. Estos esfuerzos sin presupuesto público, lograron recuperar terrenos baldíos, casas abandonadas, esquinas sin alumbrado público, estacionamientos en desuso, obteniendo espacios públicos con murales, decoraciones, bancas, mesas, tachos de basura muchos elaborados con material reciclado que hoy son usados por vecinos de la zona.

Esfuerzos de este tipo se presentan en el II Foro Internacional de Intervenciones Urbanas, organizado por UNO Habitat y Lima como Vamos que este año lleva por título “Espacio público para ciudades sostenibles en el Perú y América Latina”. Cada propuesta visibiliza la gran necesidad de instrumentos de planificación de la ciudad que cuenten con presupuesto público para la implementación de espacios públicos que contribuyan a democratizar las ciudades. El concepto es simple: Se trata de que la calle sea un punto de encuentro de los ciudadanos y que sirva porque aporta a su entretenimiento, a la generación de vínculos o al ocio compartido de forma segura y saludable.

Un tema interesante son las decisiones que las organizaciones adoptaron respecto al tema legal y la conclusión de los panelistas fue: la línea entre lo legal y lo ilegal es delgada, es preferible pedir disculpas y actuar antes que no ejecutar una obra en el espacio público. Aquí radica la clave del avance del fuerte movimiento ciudadano que en Chile, México, Quito, Colombia y Perú se está gestando desde las micro-intervenciones ciudadanas. Ciudadanos que apuntan a crear soluciones para el uso colectivo del espacio público, manejándose en los límites de la legalidad porque los gobiernos locales y regionales no tienen una planificación estratégica establecida.

La Cumbre Mundial de Hábitat que Naciones Unidas organizó en Quito-Ecuador en octubre del 2016, culminó con la gran tarea de crear ciudades inclusivas para todos los ciudadanos, sostenibles, respetuosas del medio ambiente donde se priorice al ser humano; pero sobre todo, donde la gestión urbana sea el resultado de un proceso participativo construido con el mismo ciudadano. El valor público en la planificación de la ciudad radica en dar respuesta a las necesidades del ciudadano involucrándolo en el diseño de la solución.

Justamente, MINECRAFT es un programa de diseño que le da al ciudadano la posibilidad de diseñar un espacio público dándole la imagen real del espacio y la posibilidad de crear bancas, mesas, ciclovías, puentes, alamedas, piletas, zonas de lectura, etc. Hoy este programa habilitado por UNO Habitat permite lograr una intervención con la participación de la ciudadanía. Han anunciado que a inicios del 2018, las organizaciones que lo deseen pueden presentarse con sus proyectos para postular a fondos que efectivicen la intervención. No habrá excusa para no subirse al tren del cambio.

La ciudad puede ser gestada con todos los ciudadanos y no sólo con los técnicos del Estado. La ciudad puede ser construida con las manos de todos. Es hora que la ciudad y sus políticas públicas tengan un sentido inclusivo con la voluntad de todos los ciudadanos.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.