Federico Prieto Celi
Ex director de 'La Prensa', doctor en derecho, periodista y analista político

La teoría jurídica de la autoría mediática que se aplicó en el Perú por primera vez y  de manera muy cuestionable al ex presidente Alberto Fujimori se cierne ahora sobre los ex presidentes Alan García, Alejandro Toledo, Ollanta Humala y el presidente Pedro Pablo  Kuczynski, además de otras personas como Keiko Fujimori y Susana Villarán, en la modalidad de recepción mediática.

Las declaraciones de Jorge Barata sobre aportaciones a campañas electorales, a través de sus principales encargados de las campañas electorales, si pasaran de indicios a pruebas, significarían para la justicia peruana un caso de recepción mediática, y los fiscales y jueces se tendrán que ver con el antecedente judicial del caso de Alberto Fujimori.

Es claro que si doy el dinero al jefe de la campaña electoral, al encargado de la financiación o del plan de gobierno, o al operador que obtiene los recursos, se los estoy dando al candidato de la campaña, que es a la postre quien se beneficia con los recursos. Si no hay candidato no hay recursos dados a uno de los segundos del líder.

El ex canciller alemán, realizador de la unidad de su nación, Helmut Kohl, solo comparable con Konrad Adenauer, el primer canciller alemán de la postguerra, cayó por acusaciones de que su partido había recibido más dinero del que permitía la ley alemana para campañas electorales. No había robado dinero; ni siquiera lo había manejado; y posiblemente ni sabía que las cosas habían sido así. Pero tuvo que renunciar.

En nuestro caso, las verdades parciales de quienes niegan haber recibido dinero subsisten, en la medida que es cierto que no hubo una entrega de Jorge Barata al candidato presidencial. A lo mejor ni estaban al tanto de lo que estaba pasando. Pero sabían –o debían saber- que entre los benefactores de sus campañas estaba el gran corruptor brasileño.

El reto de la justicia es que quienes aplicaron la teoría de la autoría mediática tendrán que aplicar ahora la teoría de la recepción mediática, o renegar ahora de lo que predicaron ayer, para salvar el pellejo de unos y otros. Teniendo en cuenta que un caso es el de Toledo y Humala, que se quedaron con el dinero o parte de él, y otro –partiendo de la presunción de inocencia- la de los otros personajes, que teóricamente usaron el dinero para la campaña electoral y no para enriquecerse. Me parece que la diferencia es importantísima.

Queda por ver el caso de los intermediarios, no les vaya a pasar lo mismo que a los mensajeros de tiempo inmemorial, que cuando llevaban malas noticias a los gobernantes, eran ejecutados por el mero hecho de ser los carteros de esas malas noticias. Hecha la salvedad de que no es lo mismo una carta con un mensaje negativo que un sobre con un suculento paquete de dinero mal habido y dado a escondidas.

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