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Alfredo Gildemeister

Abogado Ph.D. Universidad de Navarra – Catedrático de la U. del Pacífico

 

Ha llamado mucho la atención el “estreno” en la TV peruana del programa denominado “Conversando con el Presidente”. El referido programa tiene como protagonista al mismo presidente de la República, Pedro Pablo Kuczynski. Como era de esperarse, muchos peruanos reaccionaron preguntando con cierta extrañeza, ¿A qué venía un programa en donde el conductor del mismo era el presidente de la República, el cual se dedicaría a entrevistar a sus ministros, e inclusive a alguno que otro personaje de actualidad nacional como el futbolista Paolo Guerrero? El programa fue estrenado el pasado día de la madre 14 de mayo, y la “invitada” fue la ministra de educación Marilú Martens.

De acuerdo con lo anunciado, se supone que se tratará de un programa de diálogo con cada uno de los diferentes ministros, en donde el presidente los entrevistará, así como conducirá el desarrollo del programa. Las entrevistas versarán sobre las principales políticas de Estado que cada sector viene ejecutando y tiene 25 minutos de duración. El programa se difundirá cada quince días, y dicen que de manera gratuita. La primera edición del programa fue transmitida en señal abierta por Frecuencia Latina a las 05:00 horas; Panamericana Televisión, a las 05:30; ATV, a partir de las 20:00 horas; y en RPP Televisión a las 23:00 horas. Se ha anunciado que los próximos programas contarán con la presencia de la ministra de Salud, Patricia García; del ministro de Economía, Alfredo Thorne; y como ya se mencionara, el futbolista Paolo Guerrero. Por último, se ha anunciado que el programa será grabado en diversas zonas del país.

Como era de esperar, esto ha traído a colación diversas interrogantes como, por ejemplo: ¿Es necesario un programa de entrevistas, dirigido y protagonizado por nadie menos que el presidente de la República, la persona que de acuerdo con la Constitución “personifica a la nación”? ¿Acaso no nos trajo a la memoria, casi de manera inmediata, los “programas” transmitidos en sus países por Chávez, Maduro, Correa, Evo, Cristina, etc. en donde el objetivo principal obviamente, radica en elevar el índice de aprobación del presidente y realizar proselitismo político a favor del gobierno? ¿Es necesario este programa? ¿No tiene el presidente otras labores y funciones más importantes y urgentes que realizar? Así mismo, ¿Puede un programa de tal magnitud ser realmente gratuito? ¿Quién o quienes asumen los costos de producción, edición, camarógrafos, etc.? ¿A quién se quiere engañar o manipular?

Creemos que el novedoso “programa presidencial” no lo verán ni convencerá a muchos que digamos. En primer lugar, ¿El pueblo peruano eligió a un presidente para que actúe como entrevistador en un medio como la TV, o para que gobierne, tome decisiones y soluciones los graves y urgentes problemas que aquejan al país? Obviamente que para gobernar. En segundo lugar, si hablamos de un medio como la TV, ¿A alguien le interesará verlo y escucharlo? Puede que por curiosidad masoquista, el primer o segundo programa, pero para los siguientes programas, carecerán de intereses porque será obvio que se tratarán de “entrevistas” previamente “conversadas” y “concertadas” en donde no se efectuaran las preguntas que realmente importan a la opinión pública nacional ya que, obviamente, el presidente no dejará mal parados a sus propios ministros. En tercer lugar ¿En qué parte de la Constitución se señala que el presidente de la República puede actuar como entrevistador y conductor de un programa en la TV? Para eso mejor hubiéramos elegido presidente a Gisella Valcárcel, Rossana Cueva, a Carlos Álvarez o a Peluchín.

Consideramos francamente fuera de lugar, por no decir patético, que el propio presidente tenga que entrevistar a sus propios ministros. ¿No existen periodistas profesionales expertos entrevistadores para eso? ¿Para eso le pagamos al presidente un sueldo con nuestros impuestos? ¿Para conducir un programa y entrevistar a sus propios ministros y funcionarios de su gobierno, “aderezándolo” con personajes del deporte, farándula, etc.? ¿Tan desesperado está el presidente por su baja popularidad y alicaída imagen ante la opinión pública, que sus “brillantes asesores” de imagen – ¿pulpines” de izquierda? – no se les ocurre mejor cosa que un programa para elevar su bajo “raiting”? ¿No se acaban de gastar en publicidad más de 8 millones de soles de nuestros impuestos, mientras que el norte del Perú continua literalmente abandonado a su suerte, al dengue, falta de agua y demás recursos indispensables; y en el centro y sur se avecina ya el friaje; o se trata solo de “un psicosocial”?

Es obvio que el presidente no tocará en su programa los temas que “queman” de actualidad. En todo caso los pasará de costadito o por encima. Hablará de sus “logros” (¿?) ¿Se entrevistará a sí mismo alguna vez? ¡Difícil! En todo caso, consideramos con todo respeto que el pueblo peruano no eligió a un presidente para que haga de entrevistador de su equipo de gobierno, puesto que un entrevistador de alguna manera es también un fiscalizador como todo buen periodista y trata los temas que inquietan, preocupan o que constituyen críticas de la opinión pública al gobierno. El presidente no fiscalizará ni preguntará en público a sus ministros y asesores, temas cuestionados y menos les llamará la atención por sus errores y torpezas. Por lo tanto, este programa posiblemente concluya en una pérdida de tiempo y de dinero para todos los peruanos. ¿O acaso el costo del programa estará incluido dentro de los fondos que el gobierno asigna a sus canales “amigos” para el rubro de “publicidad estatal”? Porque lo de que será gratis no se lo cree nadie.

En conclusión, todo parece apuntar que el referido programa no es otra cosa que una “brillante estrategia” más del actual gobierno, por elevar su cada vez más alicaída imagen, cuando en realidad se estará exponiendo innecesariamente, tanto el presidente como su equipo, a más críticas de la opinión pública. Las contradicciones y tradicionales “metidas de pata” del presidente serán quincenales y quedarán expuestas para la posteridad. Solo faltaría que entreviste a Patricia del Rio, Sol Carreño o a Milagros Leiva. El mundo al revés. ¡Favor con favor se paga! Señores, a nuestro presidente se le eligió para gobernar, para tomar decisiones y solucionar los problemas del país, no para hacer publicidad, ni para vender su imagen ni hacer proselitismo político a su favor. Todo apunta que esto quedará para el recuerdo como “El gran Show” del presidente, en donde a lo mejor, también podremos verlo bailar y tocar la flauta, aunque con el difícil panorama político que se avecina, -especialmente en el próximo mes de junio en que se publicaran muchas “novedades” desde Brasil, a raíz del escándalo Oderbrecht- y como bien decía mi abuela, “el horno no estará para bollos”. Zapatero a tu zapato. El presidente a gobernar y punto.