che guevara
Alfredo Gildemeister

Abogado Ph.D. Universidad de Navarra – Catedrático de la U. del Pacífico

Recuerdo que mi padre guardaba con mucho cuidado, una colección de diarios con noticias históricas, que a lo largo de su vida había ido coleccionando. Así, por ejemplo, tenía los diarios en los que se anunciaba el fin de la Segunda Guerra Mundial y la muerte de Hitler en 1945, la llegada del hombre a la luna en julio de 1969, etc. Entre otros diarios, recuerdo los diarios en los que se anunciaba la muerte del Che Guevara. Hoy yo guardo esas reliquias y continúo -tal como mi padre lo hiciera- guardando diarios y revistas con noticias históricas. Pienso que algún día, mis hijos o mis nietos o alguien los valorará. El pasado 9 de octubre se recordó los cincuenta años de la muerte de Ernesto “Che” Guevara o el “Che”, como le decían, médico argentino unido a Castro en su revolución cubana. La muerte del Che ocurrió, como indicamos, el 9 de octubre de 1967. En plena época del auge del movimiento hippie en todo el mundo. Una época cargada de muchos idealismos y de cierto romanticismo. De allí que la figura del Che fuera rodeada de cierto misticismo romántico. Con su apariencia física parecida a una especie de Cristo revolucionario, con el cabello largo y la barba medio descuidada y revuelta, con su clásica boina con una estrella como único emblema, siempre al lado de Fidel Castro en los días de la revolución cubana, el Che se constituyó en un personaje clásico, al lado de Camilo Cienfuegos y otros revolucionarios barbudos que rodeaban a Castro. Una vez que la revolución triunfa, Castro traiciona a la mayoría de sus compañeros, líderes revolucionarios que deseaban una Cuba libre y democrática y que lo siguieron en su lucha revolucionaria, volviéndose un marxista fanático, fiel al comunismo soviético de Moscú y todo un dictador, tomando como objetivo final la instauración de un régimen comunista, tanto en Cuba como en el resto del mundo. Todo aquél que no estuviera de acuerdo con Castro, era ejecutado, asesinado o simplemente torturado y encerrado en una cárcel de por vida.

Pese a sus simpatías por el comunismo de Mao, el Che fue uno de los pocos líderes revolucionarios de los primeros días de la revolución que permaneció al lado de Castro, avalando todas sus decisiones dictatoriales como los cientos de asesinatos, detenciones y ejecuciones; interviniendo y asesinando directamente a muchos de los que no apoyaban a Castro, incluyendo a varios de sus propios compañeros de lucha. En 1959 ordenó en la fortaleza de La Cabaña, cerca de 200 ejecuciones. En ese momento no había guerrilla. El ejército de Batista había sido derrotado, no había la más mínima resistencia. Fueron ejecuciones a sangre fría. El Che se sentaba en un muro, fumando su puro, viendo las ejecuciones. Una vez consolidada su dictadura comunista en Cuba, Castro decide “exportar” su revolución marxista hacia otros hemisferios y países, como el Congo en África y Bolivia en América del Sur. En Latinoamérica, Castro elige a Bolivia por su ubicación estratégica, a fin de propagar la revolución comunista cubana a los países con los que limita Bolivia, especialmente al Perú, Brasil, Chile y Argentina. Para ello escoge al Che y le encomienda llevar la lucha revolucionaria comunista a Bolivia. En noviembre de 1966, el Che ingresa a Bolivia por Corumbá (Brasil) acompañado de 24 guerrilleros. Pensaba que con su sola presencia, los pobres campesinos bolivianos se levantarían en armas contra su gobierno. Sin embargo, la cosa no fue así. Los guerrilleros al mando del Che se encargaron de emboscar y asesinar a decenas de soldados que el gobierno boliviano envió para terminar con estos guerrilleros que asolaban la zona del sureste de Bolivia. Ante esta situación, el presidente de Bolivia René Barrientos solicitó ayuda a los Estados Unidos. Este país envió un grupo de oficiales Rangers que se encargaron de entrenar a 600 efectivos bolivianos que fueron los que finalmente capturaron y ejecutaron al Che. Hasta ese momento, el Che y sus guerrilleros habían dado muerte a más de cincuenta soldados, sin contar con las muertes de los campesinos y sus familias que decidían no unirse a estos “revolucionarios”. Meses más tarde, un domingo 8 de octubre de 1967, el Che cae herido en la quebrada de El Churo, en un enfrentamiento con el ejército boliviano. El lunes 9 de octubre se recibe la orden de ejecutar al Che, éste es ejecutado y muere al medio día de ese lunes. Lo demás es historia.

Desde ese día, la figura del Che será mitificada por muchos, dándole un toque de romanticismo acompañado de un idealismo que hoy ha caído a medida que se ha ido conociendo quien fue en verdad este revolucionario comunista: un cruel asesino y punto. Algunos medios suelen presentar al Che como un luchador social e idealista; pero no mencionan los campos de concentración de Guanacavives, su homofobia y racismo declarados, los fusilamientos en juicios sumarios, la restricción de todas las libertades y derechos individuales, etc. Como ministro de industria no se menciona el fracaso de su gestión como ministro de Industria y como arruinó la producción de caña, pues decía que los incentivos no deberían ser económicos, sino morales para producir.

Sin embargo, su figura sigue despertando pasiones. En la Cuba actual, se sigue enseñando -por no decir adoctrinando- a los niños que el Che es un modelo a seguir, un ejemplo de revolucionario, que todos los asesinatos y masacres que perpetuó fueron justificadas por la revolución. Recuerdo cuando a finales de los sesentas y principios de los setentas, se apreciaban calcomanías y posters de la legendaria y famosa fotografía del Che con su boina, pelo largo y barba negra. Hoy jóvenes de todo el mundo visten camisetas con su imagen, y su figura, elevada a categoría de mito, es objeto de numerosos estudios y biografías. Pero la realidad es que fue asesino sanguinario que mató a decenas personalmente. Como bien señala el escritor cubano Jacobo Machover: “Se trata de una figura que ha sido magnificada por todas partes del mundo… A mí me parece que es una vergüenza seguir mostrando afiches y camisetas con la cara de alguien que es un verdadero asesino, y sin ninguna razón, de gente que no había sido juzgada”.

Finalmente, ¿Por qué hoy sigue siendo un mito? Simplemente porque hay mucha ignorancia. Fue un mito creado por el mismo Castro al lado de una serie de intelectuales europeos, norteamericanos y latinoamericanos, que lo elevaron a la categoría de un ser perfecto. En su diario de viajes el Che escribió durante su primer viaje en 1951-1952: “Degollaré a todos mis enemigos”. En su mensaje a la Tricontinental en 1967, poco antes de morir en Bolivia, dijo que el revolucionario debe ser “una máquina de matar”, declarando en las Naciones Unidas en 1964: “Hemos fusilado, fusilamos, y seguiremos fusilando mientras sea necesario”. Ese fue el Che señores. Un asesino del cual se ha construido todo un patético mito.

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