ppk
Alfredo Gildemeister
Abogado Ph.D. Universidad de Navarra – Catedrático de la U. del Pacífico

De acuerdo con la última encuesta efectuada por El Comercio–Ipsos, la aprobación del presidente Pedro Pablo Kuczynski (PPK) cae por quinto mes consecutivo. Desde el pasado mes de setiembre, PPK viene cayendo en picada cual avión Kamikaze al mar. Efectivamente, si apreciamos los índices de aprobación desde setiembre a enero, podemos ver las siguientes cifras: 63%, 55%, 51%, 48% y 43%, para terminar hoy en una caída de cinco puntos más, esto es, en un 38%. ¿Continuará? Así mismo, el 51% desaprueba el trabajo del presidente y el 44% está disconforme con el desempeño del primer ministro Fernando Zavala. Como se puede apreciar, el panorama en cuanto aceptación es aterrador para el gobierno y no tiene miras de mejorar. Obviamente, si vemos la encuesta por nivel socioeconómico, PPK recibe mayor aprobación del sector A con 66%, mientras que su mayor rechazo se concentra en los sectores C con 54% y D con 59%. En este último sector se manifiesta la más alta desaprobación. En otras palabras, PPK no está llegando al Perú profundo, a los más humildes y necesitados. Según la zona geográfica de los encuestados, un 53% de la población urbana desaprueba al presidente, mientras que un 37% lo acepta. En tanto, un 44% de la población rural rechaza al mandatario, mientras que un 38% admite su labor.

En cuanto al gabinete ministerial la situación va por el mismo camino pues solo un 28% aprueba la gestión del presidente del Consejo de Ministros, Fernando Zavala, mientras que un 44% lo desaprueba. En cuanto a los otros miembros del Gabinete, el ministro de Economía y Finanzas, Alfredo Thorne, es aprobado por un 28% y rechazado por un 37%. El titular del Interior, Carlos Basombrío, es aceptado por un 26% y desaprobado por un 42%. La labor de la ministra de Salud, Patricia García, es admitida por un 35% y rechazada por un 38%. La titular de Justicia y Derechos Humanos, Marisol Pérez Tello, es aprobada por un 33% y desaprobada por un 40%. El ministro de Transportes y Comunicaciones, y también vicepresidente de la República Martín Vizcarra, es aprobado por un 32% y rechazado por un 44%. La titular de Educación, Marilú Martens, es aceptada por un 31% y desaprobada por un 37%. Finalmente, en el caso del ministro de Cultura, Salvado del Solar, este es admitido por un 39% y rechazado por un 26%.

Como se puede apreciar, existe un rechazo y una disconformidad total al gabinete actual. En resumidas cuentas, en cuanto a la figura del Gobierno en general, sólo un 38% lo aprueba y un 53% lo rechaza. Así de claro. Y Ojo que estos son los resultados obtenidos por Ipsos Apoyo, encuestadora muy amiga y simpatizante de PPK, razón por la cual deducimos que el panorama podría ser peor. ¡Y tan solo han transcurrido siete meses de gobierno! ¿Qué está sucediendo? ¿En qué está fallando el presidente y su gobierno? ¿Cómo podría mejorar estos bajísimos niveles de aceptación?

Lo dijimos alguna vez y lo repetimos nuevamente: el presidente no conoce y aún no entiende al Perú. El presidente debe entender que los peruanos son presidencialistas, esto es, a los peruanos les gusta ver y tocar a su presidente; verlo involucrarse con sus problemas y necesidades. Ello significa no despachar cómodamente desde su casa en la calle Choquehuanca, San Isidro; ir a los lugares en donde la gente está sufriendo o teniendo una necesidad y no solo a inaugurar algunas obras por ahí cerca; embarrarse los pantalones con barro visitando a los damnificados por los huaycos y lluvias; afrontar in situ una huelga o una marcha o una protesta, sin enviar a su representante, buscando in situ repito, soluciones inmediatas y tomando decisiones. El pueblo quiere ver a su presidente ejecutivo, práctico, tomando decisiones, que está en todas y en todo lugar, que nada se le escapa, que se remanga las mangas para trabajar por su pueblo. Lamentablemente, la percepción que se tiene y la imagen que transmite el presidente es la de un hombre frívolo, alejado de la realidad peruana y de los peruanos, cansado, el cual piensa que gobernar es delegar o dar directivas generales desde su oficina a sus ministros, cual gerentes de una empresa privada. El pueblo no quiere eso, no le interesan ver a los ministros a los cuales no conoce ni sus nombres. ¡Quieren ver a su presidente! Conversar con él, intercambiar ideas, contarle sus problemas, tomarse unas cervezas y comerse un buen ceviche o unos buenos tallarines. No quieren un presidente distante, alejado, que gobierna casi por control remoto o por mensajes presidenciales de vez en cuando.

Siempre he sido un crítico de las encuestas las cuales actúan como oráculos griegos. Sin embargo, hay que tomarlas con pinzas y saber interpretarlas. En este caso, no es un mes, son cinco meses que el presidente sigue sin remontar su índice de aprobación. El caso Odebrecht también le afecta pues no se decide a deslindar su supuesta responsabilidad o participación en el proyecto del Gasoducto del Sur o de la carretera Interoceánica. Entonces, el mensaje que percibe el pueblo es que sí podría estar involucrado en el escándalo. ¿Por qué no aprovechó el mensaje del domingo pasado para deslindar y aclarar temas, a tomar el toro por las astas? Se le ve nervioso, intranquilo, evade los temas calientes. ¿Qué o a quien teme el presidente? En resumen: el gobierno da la sensación de no meterse a fondo a investigar y actuar decidida y rápidamente en la corrupción de Odebrecht: deja escapar a Toledo, a Nadine, etc., se “equivoca” en la preparación del expediente para pedir la extradición de Toledo; solicita deportación (¿Acaso no sabe la Fiscalía que Toledo es residente en USA y tiene sus papeles en orden por lo que no procede la deportación?), etc. ¿Realmente se quiere que regrese Toledo? Y por el lado del presidente, da la sensación que vivimos con un gobierno acéfalo, sin autoridad, sin transparencia, que se contradice, engaña, oculta y manipula a la opinión pública a través de ciertos medios de comunicación “amigos” del gobierno; no afronta los temas que supuestamente podrían involucrarlo, no aclara nada, todo queda en el limbo. De allí que el presidente debe reaccionar, tomar las riendas del país y afrontar sus problemas con miras al pueblo que quiere verlo trabajar, no desde la calle Choquehuanca ni desde el Club de Golf, sino en las quebradas inundadas de huaycos en Santa Eulalia, Ica, Arequipa; en las inundaciones en Piura, Chiclayo, etc. El pueblo quiere ver a su presidente y no mediante mensajes presidenciales. Si en siete meses va en 38% de aprobación, a este paso ¿Con cuanto llegará a julio? El pueblo quiere ver a su líder y no a intermediarios de este. ¡Despierte presidente! Aún está a tiempo. ¡Salga del laberinto en el que usted solito ha caído! ¡El Perú lo reclama!

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