odebrecht
Eduardo Herrera Velarde
Consultor en prevención penal y estrategias de lucha contra la corrupción.

Y siguen con la cantaleta de la imprescriptibilidad de los delitos de corrupción. Buscando una solución, se genera un lastre.

¿Qué involucra la prescripción? La prescripción es un castigo, no hay que perder de vista esto. Un castigo al Estado por no ejercer a tiempo su derecho de persecución y sanción de un delito. En consecuencia ¿qué es genera con una propuesta de imprescriptibilidad? Lo lógico, que el sistema se demore; total, el tiempo ya no será un condicionante. Esto es lo que explica por ejemplo que esta semana se haya difundido la noticia de que se abrirá juicio oral a Abimael Guzman y compañía por el atentado de terrorista de Tarata. Desde 1992 a la fecha ¿qué pasó? Nada, eso.

Con una propuesta así se motiva un sistema lerdo. En el camino quedan las pruebas, los testigos que, con el paso del tiempo, pueden perderse o perjudicarse. Tal vez los que insisten con este asunto crean que la gente no se muere o los documentos no se pierden. No es lo mismo investigar un caso inmediatamente que hacerlo 24 años después, por ejemplo.

¿Por qué volvemos a lo mismo siempre? Muy posiblemente porque se aprecia una alegación de algún involucrado en un caso por corrupción. Entonces viene la desesperación. Algo hay que hacer para que no se nos escapen las tortugas. Y se toma a la Ley como solución (claro porque aparentemente es lo más fácil). Pregunto para evitar las fugas que son parte del problema ¿no habría que fortalecer nuestras fronteras policiales para que ninguna persona con orden de captura desaparezca?

Sigo, bajo el mismo argumento de la imprescriptibilidad, ¿por qué no volver mejor, todos los delitos imprescriptibles? ¿acaso la solución no será hacer un mejor sistema de administración de Justicia…digamos algo más rapidito? La lentitud, conjuntamente con la corrupción, son los dos problemas principales de nuestro sistema. No necesariamente el uno acompaña al otro, pero sí están íntimamente ligados. Para quienes hemos litigado alguna vez en la vida sabemos que son los “tiempos muertos” los que matan, valga la redundancia, el afán de Justicia celera. Y ahora, encima le queremos agregar un retardante más. No te preocupes viejo hay tiempo.

Tengamos en cuenta que los destapes en el caso Odebrecht nos vinieron como regalito de Estados Unidos y Brasil porque nuestro sistema no se percató. Incluso hay algunos que alegan que fueron investigados ya por los mismos hechos (archivos “make up”). Entonces que nuestra Justicia no encontrara elementos en este caso, me temo, no era una cuestión de tiempo. Recordemos Justicia que tarda, no es Justicia.