celebrar
Sebastián Vinelli Arias
Periodismo, libros y cultura.

La noche del jueves 13 de julio quedará grabada luego de que el –ahora admirado- juez Richard Concepción Carhuancho, en una audiencia que parecía interminable, dictó la prisión preventiva de 18 meses contra la ex pareja presidencial por cumplirse los supuestos peligros de fuga ante la justicia. Sin embargo, me ha llamado la atención que muchos han celebrado con gran algarabía este acto, cuando, a mí parecer, debería darnos vergüenza y hasta una mínima dosis de culpabilidad.

La historia se repite y no voy a entrar en detalles si la resolución fue justa o no, si existió presión, si recibieron dinero, etc, por más que algunas pruebas sean evidentes. Tampoco en los demás ex mandatarios que deben estar tomando un vaso de Blue Label en los Estados Unidos, mientras observan lo que sucede en el Perú.

Nos encontramos en el mes patrio y falta poco para llegar a nuestro tan esperado bicentenario, más orgullosos que nunca, cuando nos toca levantarnos y buscar la bandera que teníamos guardada para lavarla –ahora con lejía- y colocarla para flamearla en lo más alto de nuestros hogares, de igual forma cuando ansiamos el desfile militar y acudimos desde muy temprano para apreciar el poderío militar.

“¿Tan difícil es caminar derecho?”, decía la ex primera dama criticando irregularidades políticas hace algunos años cuando, en la actualidad, estamos siendo espectadores de una carrera de quién camina más chueco. Parece que el fin de la década de los 90 no bastó para tomar conciencia como sociedad y elegir mejor a nuestros flamantes representantes. El Perú está cansado y el pueblo defraudado por líderes que no pueden mantenerse firmes ante este flagelo tentativo del dinero fácil.

Y recordemos que este mal, que sigue retrasando el progreso económico del país, tranquilamente pudo haber continuado porque el destape de la corrupción y de todo el aparato de gestión para destinar sobornos por parte de la empresa Odebrecht fue revelado en Brasil, no aquí.

Por último, ahora que este mega escándalo ha manchado y disparado contra las últimas cabezas de la política nacional, espero que por el bien de la querida nación, hagamos una reflexión para informarnos antes de entregarles nuestro voto y, sino, sigamos celebrando y conformándonos con la gastronomía, que, al menos, en ese aspecto sí quedamos bien a nivel mundial.