Verushka Villavicencio
Interesada en fomentar la creación de una sociedad que incluya en sus servicios y espacios a todas las personas respaldada en la defensa y promoción de derechos.

Cada Navidad la publicidad invade la TV, la radio, la prensa, las redes sociales y los niños creen que la expresión del cariño se refleja en un regalo. Los adultos buscamos los mejores precios y estamos dispuestos a pagar lo que sea con tal de conseguir el regalo que nuestros hijos piden. Padres e hijos se acostumbran a valorar el cariño en función del regalo. Y ¿dónde quedó el afecto?

Chiqui Gonzales es una política, gestora cultural, abogada, directora teatral, dramaturga y docente universitaria argentina. Actualmente es Ministra de Innovación y Cultura de la provincia de Santa Fe que ha dado “un salto” en su forma de pensar las ciudades desde el ser humano. Ella afirma que el ser humano -al crecer-, olvida la forma cómo se conectaba con otros niños o con su madre. Esa conexión del abrazo, del beso es una expresión de nuestra necesidad de ir al “encuentro del otro”. Al crecer, múltiples teorías nos hacen pensar que “necesitar al otro”, nos resta independencia y autonomía. Pero “necesitar” es una extensión de lo que somos, porque sin los vínculos de afecto dejamos de ser seres humanos y nos convertimos en seres que vivimos para nosotros mismos, desconectados, sumidos en un profundo vacío. Sin conexión no hay definición de un ser social, sino de un sujeto que vive solo para sí mismo.

“Necesitar al otro”, no es co-depender, sino encontrar una parte que no tenemos y anhelamos para sentirnos uno solo junto a otra persona. Se trata de compartirnos con libertad, por el simple deseo de disfrutar la compañía de alguien que nos sorprende con su forma de ser en el mundo y nos confronta para convertirnos en mejores personas. El afecto que nace de esta expresión es activo, por eso, para Gonzales, el afecto no es un “sustantivo”, sino un “verbo”. Dar afecto es darnos a nosotros mismos indicando que necesitamos al otro para redefinirnos. No es un tema idílico sino más bien es un incesante torrente que va de una hacia la otra persona, un vínculo que integra, redefine y mejora a ambos seres humanos.

Entonces, el resultado de dar afecto es la creación de vínculos sanos que no se basan en regalar objetos materiales, sino en una expresión de lo que somos. ¿Se imaginan qué sucedería si en Navidad en vez de regalar objetos, regaláramos abrazos, besos u objetos que hemos creado con nuestras manos? Chiqui Gonzales, no sólo lo imaginó sino que creo un movimiento denominado “La fábrica social del afecto”. Este movimiento llevó a las calles de Rosario en Argentina a 5 mil personas que distribuyeron 20 mil objetos  elaborados con sus manos a personas de todo nivel socioeconómico, que eran desconocidos: trabajadores de bares, hospitales, educadores, policías, etc. Cada persona que entregó esos objetos se donó a sí misma dando un abrazo y un beso a diferentes ciudadanos. El experimento demostró que una ciudad requiere de seres humanos que brinden afecto y que confíen unos en otros para humanizarse. Y es que confiar en el otro, como confiamos en nuestra familia, implica que vamos a aceptarlo venga como venga. Esa es la clave en Navidad, aceptarnos en un abrazo, con nuestra historia o sin ella, tal y como somos. Así dar afecto es ser un salto que no deja espacio para la duda, el rencor, el miedo, sino más bien es el reto de ir hacia el otro con la mente y el corazón abiertos. Este experimento demostró que las políticas públicas no bastan para cambiar las ciudades, el primer cambio debe operarse en los ciudadanos y en su forma de vincularse unos con otros para el ejercicio de una ciudadanía plena y la generación de bienestar entre las personas.

En COCO, la última película de PIXAR, la música define al protagonista tanto como el recuerdo de la tatarabuela que -a pesar de su senectud-, aguarda con un corazón vivo, la voz de su padre que le promete volver. Recordemos con el corazón latiendo quiénes somos y regalemos en Navidad nuestra esencia. ¡Seamos “un salto”! esta Navidad y regalemos abrazos compartiendo nuestra humanidad.

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