Evoco al título en la primera frase de mi artículo: paños fríos. No suma la euforia colectiva ni el cargamontón contra ciertas personas que no son parte del problema. Las especulaciones pueden hacer daño. Vamos a lo cierto: hubo una sustancia contaminada en el cuerpo de Paolo Guerrero y eso conlleva una investigación y eventualmente un castigo.

Si un periodista peruano difundió prematuramente esta información puede haber pecado de imprudente, pero la sanción no iba a ser determinada por la opinión pública sino por los organismos competentes.

Paolo no supo demostrar cómo llego esa sustancia a su cuerpo, pero sí demostrar que no es un consumidor social y que no buscó sacar ventajas deportivas. ¿Qué necesitaba para demostrar cómo se contaminó? Era muy difícil, ¿cómo demuestras que tu taza de té contiene residuos de cocaína? A lo mejor mediante un comunicado del Swissotel diciendo que tuvieron un descuido.

¿Es tan simple eso? Por supuesto que no. Si el hotel cometió el descuido de servir el té en un envase contaminado podrían declararse responsables. Pero si no lo hicieron ¿cómo se les puede exigir que declaren algo que los afecte solo para salvar a un futbolista? El hotel está compuesto por personas que que se ganan la vida haciendo su trabajo ahí. No hay peor imagen para un hotel que el descuido de la limpieza. Si se hace conocido que Swissotel no limpia sus envases se podría llegar a conclusiones que perjudiquen notoriamente su reputación.

Luego, llega la mala noticia de la sanción de 14 meses que deja a Guerrero fuera del Mundial. Una emisora decide llamar a la madre de Paolo para tener una visión sobre la noticia o simplemente para tener esa primicia. ¿Está muy mal eso? Teniendo en cuenta que Petronila Gonzáles, madre de Guerrero, ya le ha abierto las puertas de su casa a los periodistas anteriormente, es normal buscar sus declaraciones teniendo en cuenta que pertenece al entorno más cercano del futbolista. ¿Había un riesgo? Definitivamente. Hablar con una madre que ve cómo el sueño de su hijo se cae a pedazos es riesgoso. ¿A lo mejor era más prudente esperar antes de hacer la llamada? Probablemente. Doña Peta descargó por todos lados su furia, y ahora tendrá que ser responsable por sus palabras, pero es prudente saber entender el contexto.

Creer que Claudio Pizarro es parte de una conspiración para que Guerrero no juegue el Mundial es un argumento que no merece más que estas cortas líneas. Es totalmente ridículo pensar eso. Como también lo es criticar a Pizarro por querer jugar el Mundial. ¿Dónde está el pecado de alguien que se esfuerza para poder representarnos de la mejor manera? Y si no lo convocan simplemente no jugará, pero si lo convocan hizo su tarea de prepararse. ¿Está muy mal eso?

Cerrando la idea, a todos nos ha dolido la noticia de la sanción a Paolo. Es, sin duda, nuestro mejor jugador y somos, sin duda, un mejor equipo con él. Pero si esa frustración no se convierte en resignación va a pasar lo que está pasando. Un bombardeo de todos contra todos para justificar una situación desafortunada. Porque no todo es un plan maligno, una conspiración o una mano negra. Hay accidentes y descuidos que lamentablemente pasan. La realidad es la siguiente: en un mes Perú debuta contra Dinamarca en la Copa del Mundo. Está es nuestras manos agrandar este circo o apoyar a Paolo y a los jugadores que sí nos podrán representar.

Lucidez no necesariamente comparte las opiniones presentadas por sus columnistas, sin embargo respeta y defiende su derecho a presentarlas.

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