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Alejandro Cavero Alva
Editor de Opinión de Lucidez.pe @AlejandroCavero

Mucho se ha criticado en los últimos días el nuevo programa televisivo del presidente Pedro Pablo Kuczynski. Algunos congresistas de oposición han señalado que debería ponerse a trabajar, que es una “frivolidad” tener un espacio de este tipo, y otros analistas, más osadamente, lo han comparado con el programa “Aló, Presidente” que alguna vez condujo en Venezuela el desaparecido Hugo Chávez.

Lo cierto es que el programa, desde mi punto de vista, es positivo. Quienes hemos crecido, como es mi caso, viendo a Hugo Chávez en la televisión nacional de Venezuela sabemos que la comparación que hacen algunos con el programa de PPK no tiene pies ni cabeza. Yo viví mucho años, por motivos familiares, en la hoy desolada Venezuela (antes, por lo menos, no mataban a la gente a sangre fría en las protestas), básicamente durante la mayoría de mi educación secundaria.

Recuerdo que llegaba de la escuela y me ponía a ver televisión, como suele hacer un niño, cuando ya era costumbre que, de pronto, el televisor hiciera un pequeño parpadeo y la señal quedase interrumpida por la cara del dictador. Y no se trataba de un programa quincenal de 25 minutos como el del presidente Kuczynski, sino que el tiempo en el mundo bolivariano estaba a entera disposición del comandante. Podían haber días en donde solo interrumpían la programación por una hora, otros por tres, y una donde incluso llegó a transmitir por más de ocho horas seguidas.

Y no solo hablamos de tiempo, el cual, en el caso peruano es bastante moderado y con una periodicidad distante y certera. También está la variada gama de temas. A mi me parece positivo que un presidente pueda tener un espacio televisivo como el que ha planteado Kuczynski, en donde el mandatario pueda entrevistar a personalidades y, de esa manera, la sociedad pueda conocer un poco más del personaje que los gobierna y sus ministros y funcionarios. Eso por un lado. Pero, además, un programa de televisión sirve para poder comunicar los logros que viene teniendo una administración, algo tan importante para fortalecer la transparencia y dar a conocer cuales son las principales metas y objetivos del Ejecutivo.

Claro, todo con moderación. Nadie en su sano juicio puede comparar una entrevista a un ministro en donde se conversa de las metas a futuro, proyectos en camino, pasajes de la vida de los entrevistados, o incluso, amenos diálogos con personajes mediáticos como Paolo Guerrero, que contribuyen a conocer más a nuestras figuras más relevantes en los distintos campos de la vida nacional, a lo que hacía Hugo Chávez en Venezuela.

Pues recordemos. El dictador venezolano no solamente despedía a sus ministros en vivo, los regañaba, tildaba de torpes o daba órdenes de forma brusca,  sino que además insultaba, difamaba, utilizaba su espacio para la pura propaganda política, entre muchas otras peripecias. Faltaba el respeto a las mujeres -en una ocasión lo hizo con una periodista colombiana que cuestionó muy duramente las medidas de su gobierno-. En otras contaba historias francamente obscenas de su vida, como cuando tuvo que correr de la prensa porque andaba mal del estómago. Y quienes hemos visto muchos de estos acontecimientos en vivo y en directo nos choca que existan analistas que piensen en comparar el programa que alguna vez condujo Hugo Chávez con lo que pretende hacer hoy el presidente Kuczynski. Hay un abismo de diferencia.

Kuczynski no insulta, para empezar, no maltrata a sus ministros en televisión nacional, no es obsceno, no usa a discreción el tiempo en vivo, no nos corta de la nada la programación habitual. Otra cosa que solía hacer Chávez era ayuda social en vivo. Entregaba regalos a los ciudadanos, daba becas, casas, y hasta expropiaba propiedades al aire. Nada de lo que, hasta ahora, está en los planes del programa de PPK.

Veremos si el programa no degenera en el futuro, cosa que por el estilo del presidente y su trayectoria personal, parece muy poco probable. Un programa, con moderación, para dar a conocer a personajes relevantes de la vida nacional e informar un poco de los avances del gobierno de boca del propio Jefe de Estado me parece sumamente positivo. En el Perú debemos dejar de lado las mezquindades y empezar a criticar las cosas con un poco más de objetividad.

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