sendero luminoso
Raul Bravo Sender

Abogado en Bravo Sender Abogados. Gerente del Instituto Icapade. Docente universitario. Analista político.

Hoy se cumplen 25 años de la captura del sanguinario líder de la organización terrorista “Sendero Luminoso”, Abimael Guzmán Reynoso, con quien cayó la cúpula de dicho grupo terrorista que durante la década de los ´80 e inicios de los ´90 sembró el terror –y sigue haciéndolo en el VRAEM-, poniendo en jaque al Estado y en zozobra a la sociedad peruana. Hecho que constituyó un duro golpe al autodenominado “Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso (PCP-SL)”.

El saldo que dejó en víctimas de vidas humanas supera las treinta mil. Sendero Luminoso tiene una enorme deuda con el país, más allá que sus líderes se encuentren purgando condena. Hay que contextualizar al PCP-SL. Se constituyó hacia finales de los ´70 como una desmembración del Partido Comunista del Perú – Bandera Roja, separado a su vez del Partido Comunista Peruano y, del Partido Socialista del Perú que fundó José Carlos Mariátegui. Es decir, es pariente ideológico de los partidos de izquierda democráticos –aunque los integrantes de estos lo nieguen-, pero se distancia de los mismos por recurrir a la violencia y el terror.

Las izquierdas en el Perú venían de una serie de rupturas y desmembraciones. Una de ellas fue la del PCP-SL, el cual apeló a la fuerza para transformar las estructuras sociales, políticas y económicas de la sociedad peruana, a la que calificaban de burguesa y oligarca, para dar paso a una sociedad sin clases que reivindicara al campesinado y la clase obrera.

Para el año 1986, en pleno auge del terrorismo, audazmente Hernando de Soto, Enrique Ghersi y Mario Ghibellini publicaban “El otro sendero” –en coautoría-, desafiando así ideológicamente al sendero del terror y la violencia por el que apeló el grupo terrorista. El libro abordaba el fenómeno de la informalidad en el Perú, concluyendo que afortunadamente la gran mayoría de peruanos para salir de su pobreza y subdesarrollo habían apostado por el sendero del capitalismo informal antes que el del terror. La racionalidad se imponía sobre la fuerza.

¿Hoy en día podemos afirmar que “Sendero Luminoso” está derrotado? Es cierto que a raíz de la captura de Guzmán Reynoso se logró desarticular a los altos mandos de Sendero. Lo cierto es que quedan remanentes que, en alianza con el narcotráfico siguen sembrando el terror, aunque ya no con la misma magnitud y frecuencia. Sin embargo, hoy en día la estrategia de Sendero se enfoca en accionar políticamente por medio de su brazo legal que es el MOVADEF, pretendiendo hacernos creer a todos los peruanos que lo de los ´80 y ´90 fue una guerra interna y que sus líderes encarcelados son presos políticos.

Sería un error que el Estado proscriba al MOVADEF por sus ideas. Ello alimentaria y daría mayores motivos para que se atrinchere y cobre fuerza. La democracia reposa en la pluralidad de pensamiento mientras no se apele a la violencia. Es tarea de los partidos políticos –en especial los de izquierda- y de la sociedad civil desenmascarar a Sendero y decirle a las nuevas generaciones lo que significa en la historia reciente del Perú: terror y miles de víctimas.

Ahora bien, no menos cierto es que mientras hayan sectores desatendidos y olvidados en el Perú y mientras el Estado siga siendo el instrumento de unos cuantos para favorecerse (mercantilismo), ello será el pretexto perfecto para los grupos violentistas y antisistema –incluido Sendero-. No existe mejor camino hacia la inclusión que el libre mercado y el capitalismo. Cada quien encuentra su lugar en la división del trabajo. Y la única función del Estado consiste en asegurar que ese orden se desenvuelva espontáneamente donde cada quien al seguir sus propios fines particulares termina sirviendo a los demás.

A Sendero hay que superarlo no sólo en el plano de las ideas sino en el de la acción. Los informales ya eligieron el camino, y es de la libertad, al margen del Estado mercantilista y de la violencia terrorista.

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