Terrorismo
Alfredo Gildemeister

Abogado Ph.D. Universidad de Navarra – Catedrático de la U. del Pacífico

El pasado 11 de setiembre, un día antes del 25 aniversario de la captura del líder de Sendero Luminoso Abimael Guzmán, la terrorista Maritza Garrido Lecca (MGL) salió en libertad. En medio de enceguecedores flashes y un mar de “paparazzis” -término de origen italiano utilizado para denominar al que tiene una conducta de fisgón, entrometido y sin escrúpulos mientras ejerce su oficio de fotógrafo-, cual estrella de cine, salió en libertad MGL. Prácticamente la mayoría de medios la trataba como una “celebridad” a la que solo le faltaba desfilar por una alfombra roja, cual diva de Hollywood, olvidando estos periodistas “paparazzis” que se trata de una vil terrorista miembro de la cúpula del grupo terrorista Sendero Luminoso (SL). Cabe mencionar que esta terrorista, habiendo sido condenada inicialmente a cadena perpetua, curiosamente la pena le fue anulada en el año 2002 y cambiada a 25 años de prisión. ¡La pena de cadena perpetua debió seguir aplicándose a terroristas! Otro detalle que es pertinente mencionar es que fue trasladada del penal de Yanamayo en Puno, a una cárcel más cómoda y menos fría en Lima. Estas “gracias” se debieron a las “bondades” del gobierno de transición de Paniagua y muy especialmente a su ministro caviar García Sayán. Debemos recordar que el 31 de mayo de 2001, el expresidente Paniagua y García Sayán firmaron la Ley 27468 sobre beneficio a indultados. El proyecto fue presentado por el Ejecutivo el 5 de diciembre de 2000 -apenas dos semanas luego de que se instalara el gobierno de transición- y cinco días después de la primera carta que enviaran Abimael Guzmán y la cúpula terrorista al presidente Paniagua. Como bien ha expresado recientemente el expresidente de la Sala Nacional Antiterrorista, Marcos Ibazeta, dicha ley constituyó un exceso, confirmando la “flexibilización” que se produjo durante la gestión de García Sayán. Esa norma fue totalmente irregular porque modificaba la condena más allá de la atribución presidencial de otorgar el perdón. Posteriormente el gobierno de Toledo se encargaría de anular diversos procesos a terroristas condenados e iniciarles nuevos procesos con condenas más “beneficiosas”.

Volviendo a MGL, debemos recordar que fue capturada hace 25 años en la misma casa de Los Sauces, en Surquillo, en donde también vivían el líder terrorista Abimael Guzmán, su conviviente, Elena Iparraguirre y la cúpula de SL. MGL fue capturada al lado de su pareja, el también terrorista Carlos Inchastegui, “lugartenientes” del líder de SL. Entre las pistas investigadas por los agentes del Grupo Especial de Inteligencia – GEIN y que llevaron a la captura de Guzmán y de MGL, se encuentra la hoja que botó la terrorista unas semanas antes de su captura. Esta terrorista había botado un papel en una calle cercana a la casa. En dicho papel había inscripciones que hablaban sobre “la reunión del buró político del comité central”. Ello confirmó a los agentes, los vínculos de MGL con SL.

Lo irónico del caso es que en lo que resta del año, se liberarán a nueve terroristas más, cuyas penas en muchos casos fueron reducidas y los cuales se vieron “beneficiados” por las normas promulgadas por Paniagua -García Sayán- y Toledo. Repito: ¡La pena de cadena perpetua debió seguir aplicándose! A ello debemos agregar que dichos terroristas, incluyendo a MGL, no han cumplido con pagar la reparación civil establecida en sus sentencias. A la fecha, los terroristas condenados deben cerca de S/6,800’000,000 millones de soles por reparación civil. MGL, por ejemplo, no ha cumplido con pagar la reparación civil de S/. 60,000 soles impuesta por el Estado en la sentencia por el delito de terrorismo. Este hecho no es impedimento para su liberación. MGL nunca mostró arrepentimiento alguno y, es más, allí están los videos y fotografías que la muestran defendiendo con pasión y furia ciega a Guzmán, su nefasta ideología, a SL y a las masacres y muertes perpetuadas por esta secta terrorista sanguinaria.

Esperemos que ciertos medios de comunicación no hagan de esta terrorista una “heroína” romántica, al mejor estilo del Che Guevara, rodeándola de un toque de sentimentalismo barato. Los medios no deben ser los tontos útiles de estos terroristas -los cuales apelan a sus “derechos democráticos” y a la libertad de expresión para difundir sus mensajes- y caer en el error de hacer de eco de sus ideologías nefastas, entrevistándolos en la TV y dándoles cabida en la prensa, como si a los ciudadanos nos interesara conocer sus vidas llenas de sangre y terror. Ya bastante tuvimos con la vergonzosa publicación en el pasquín Somos del diario El Comercio, en donde se presentó una imagen rosa de la terrorista MGL, con una publicación en numerosas páginas a todo color y hartas fotografías, como si se tratara de una romántica heroína o de una actriz de Hollywood.

De otro lado, no debemos olvidar que hoy las nuevas generaciones de jóvenes peruanos no vivieron ni sufrieron el terrorismo por lo que debe tenerse mucho cuidado con lo que se publica. Es conocida la mala memoria de los peruanos y como todo en este país se tiende a olvidar o a “suavizar”. Es irónico que mientras esta terrorista es liberada para irse a vivir cómodamente a Miraflores -¿o a integrarse al “Plan Amanecer” de SL?- o sabe Dios donde y disfrutar de la vida; SL sigue asesinando policías en el VRAEM y Alberto Fujimori, el hombre que luchó contra SL y que consideramos ya pagó por sus culpas, continúe preso y gravemente enfermo luego de un juicio político lleno de vicios de nulidad. Definitivamente los familiares de los miles de peruanos muertos contemplarán con asombro como los asesinos de tantos salen libres, a disfrutar de una vida que los miles de peruanos que asesinaron no gozarán; o mientras que miembros de las Fuerzas Armadas que arriesgaron su vida por la patria, aún son juzgados y cuestionados como el inconstitucional caso reabierto de El Frontón o el absurdo juicio a los comandos de Chavín de Huántar, por mencionar solo algunos casos.

Finalmente, no deben repetirse los errores. La nefasta historia del terrorismo en el Perú no debe repetirse. Ante la falta de un servicio de inteligencia eficaz y una falta de voluntad política de lucha seria, los últimos gobiernos están dejando que, al igual que al inicio de los ochenta, la lacra terrorista vaya creciendo poco a poco y se reinvente o recicle. Su estrategia ha cambiado asociándose al narcotráfico en el VRAEM. Hasta el segundo gobierno de García, era VRAE, con Humala aumentó a VRAEM. ¿Seguiremos aumentándole letras? Tenemos recientemente tres policías asesinados en esa “zona”. ¿Cuándo el gobierno tomará la firme decisión de terminar con esa zona de emergencia y pacificarla de una vez por todas? ¿Tendremos acaso VRAEM para siempre? ¿Les daremos al narco terrorismo un territorio para que organice y planifique sus asesinatos con total tranquilidad? ¿Queremos vivir al igual que Colombia, con una especie de FARC permanente, con su territorio impenetrable, y que hoy busca politizarse como el Movadef de SL? ¡Despierta Perú! ¡Terrorismo nunca más!