Virgilio Martínez y Diego Muñoz, amigos de la infancia unidos por el placer de la cocina; de niños jugaban al fútbol y de grandes revolucionan la gastronomía peruana. Muñoz, al retirarse del renombrado restaurante Astrid y Gastón, emprendió varios proyectos personales como el “mano a mano” junto con Simonne Nebbia en La Cena de Symposium, una oda a la cocina italiana curada por Marco Antino, Chef y dueño de este Ristorante. Ahora se une a Martínez, Prestigioso Chef de Central y Lima (Londres), buscan dar crédito no solo al Chef o al Cocinero sino al campesino, al recolector y a la papa misma que como comensales muchas veces olvidamos pero que los hombres y mujeres detrás de los hornos y fogones siempre tienen en mente.

En Mistura rompieron esquemas con su puesta en escena “Peruanos para el mundo”, una huatia de papas nativas, ollucos y choclos acompañados de una ocopa molida al batán para chuparse los dedos.  Junto con la brigada de cocina de Central en esta charla que limitaba entre la instalación de arte y la exposición gastronómica frente a cientos de anonadados espectadores demostraron, para la sorpresa de los entendidos, que el mise en place no arranca a la hora de cocinar sino en el campo mismo donde los campesinos se ensucian las manos. Esperemos que la misión de estos excelentes chefs toque tierra fértil y la labor de estos miles de agricultores reciba la atención y respeto que tanto merecen.