fuerza popular
bancada fujimorista

Como sabemos, no solo es posible sino también útil la labor de encuadrar a las diferentes opciones políticas en el espectro ideológico. En cuanto a los ciudadanos, por ejemplo, esto les facilita la tarea de elegir a quién dirigir su voto, aunque también puede serles útil a la hora de escoger una filiación partidaria e incluso en el hipotético caso de que se decidan a involucrarse en la vida política de su país. Esta tarea puede ser igualmente provechosa para fines académicos -enriquece la gama de objetos de estudio de politólogos, por ejemplo-, periodísticos -facilita la comunicación con los lectores- y hasta políticos -simplifica el entendimiento entre los actores políticos-.

En la mayoría de países desarrollados es comúnmente fácil ubicar la oferta política en el espectro político entendido en términos de la dualidad Derecha-Izquierda. En USA Republicanos y Demócratas, en Francia -al menos hasta estas últimas elecciones- Republicanos y Socialistas, en Reino Unido Conservadores y Laboristas. Esto fundamentalmente gracias al bipartidismo que suele estar institucionalizado en dichas naciones.

En Perú, como en buena parte de los países no desarrollados o en vías de desarrollo, esta tarea suele ser un tanto más compleja. En nuestro país nunca ha existido bipartidismo y eso ha facilitado que a lo largo de nuestra historia haya aparecido una variopinta gama de opciones políticas que han llegado incluso a gobernar.

Hoy por hoy, esa variedad se ha mantenido -el año pasado al menos 10 partidos participaron en las elecciones generales, sin contar a otros retirados o descalificados por el JNE-, pero la explicación de la dificultad de su encuadramiento excede a los temas institucionales como el bipartidismo. En buena cuenta, dicha dificultad proviene del propio actuar de los partidos y de su discurso.

Fuerza Popular es quizá el mejor ejemplo de esto. Clásicamente, el Fujimorismo ha sido calificado como un partido de Derecha. Esto dado que para la mayoría de peruanos el gobierno de Alberto Fujimori de los noventa fue el responsable del cambio de modelo de estado peruano hacia uno de libre mercado -en contraposición a la planificación económica por la que abogaban los partidos de izquierda- y del combate sin tregua frente al terrorismo -en contraposición al discurso de los Derechos Humanos de las opciones de izquierda-. Igualmente hoy, al Fujimorismo de Fuerza Popular se le atribuye el adjetivo de conservador en temas como el de género y el de los Derechos LGTB.

Tenemos entonces que para la mayoría de peruanos el Fujimorismo sería el ejemplo por excelencia de Derecha Conservadora: Libertad Económica -o prudencia económica, cuando menos- y Conservadurismo Social.

¿Qué tan cierto es esto? La pregunta no es vana si recordamos que ya en los noventa Alberto Fujimori nunca abogó por la liberalización económica como si lo hizo su contrincante Vargas Llosa. Más aún si recordamos que Keiko Fujimori, durante su ya célebre conferencia en Harvard, expresaría su apoyo a la Unión Civil y al trabajo realizado por la CVR, así como su apuesta por el estado para brindar servicios de calidad. Incluso durante su campaña, la misma Keiko ofrecería controles de precio -como el de la leche-, e incluiría a Vladimiro Huaroc -conocido por ser fundador de Fuerza Social, partido de izquierda- en su plancha presidencial como segundo vicepresidente. ¿Dónde había quedado entonces la Libertad Económica y el Conservadurismo Social?

En las últimas semanas Fuerza Popular acaba de ampliar las dudas respecto a la posición del Fujimorismo en el espectro político. Así pues hace algunas semanas Kenji Fujimori -congresista más votado de Fuerza Popular y del congreso entero- expresaría su apoyo a las causas de la comunidad LGTB. Por otro lado, el mes pasado la congresista Letona propondría la ampliación de la licencia de paternidad para trabajadores, que pasaría de 4 a 10 días. Finalmente, el pasado 08 de Junio el congreso -de la mano de Fuerza Popular y especialmente de su congresista Miguel Torres- reformaría la constitución para incorporar el acceso al agua como “derecho” constitucional.

A la luz de dicho accionar reciente y de sus ya conocidos antecedentes, habría tal vez que reconsiderar la etiqueta de Fuerza Popular como partido de derecha. El Fujimorismo -tanto el de antaño como el actual- no es más que un partido hiper-pragmático y populista: un Frankenstein ideológico, que bien podría ofrecernos mañana seguir el modelo económico venezolano si eso le reportara votos. Y es que con un historial de propuestas y acciones tan disparejo podría ser mejor rebautizar al partido naranja como Fuerza Populista. Si con esto no podemos salvar a los electores de ser embaucados, cuando menos se estaría haciendo honor a la verdad.

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