Cuando se habla de la campaña naval de la Guerra del Pacífico, por lo general no suele mencionarse a más barcos peruanos que el monitor Huáscar y la corbeta Unión. De la Independencia, el barco de guerra más grande que poseíamos y su trágico destino, casi no se habla. Tampoco se menciona a la cañonera Pilcomayo, a los monitores Manco Cápac y Atahualpa, a los transportes Limeña, Chalaco y Oroya, ni mucho menos a las Fuerzas Sutiles. No suelen recordarse acciones como la captura del transporte chileno Rímac, la incursión de la corbeta Unión al sur de Chile, el hundimiento de dos barcos enemigos mediante los torpedos del ingeniero Manuel Cuadros, el triunfo del monitor Manco Cápac en el Combate naval de Arica y su presencia durante la Batalla de Arica, los combates entre lanchas torpederas en el Callao, ente otros hechos que deberían ser más conocidos. ¿Sabían que la corbeta Unión y la cañonera Pilcomayo tuvieron embarcaciones gemelas al servicio del Perú? Pues sí, pero… ¿qué pasó con éstas durante la Guerra con Chile? Hace unos meses, tal vez un año, me enteré de algunos datos bastante interesantes. No soy historiador ni mucho menos he pretendido hacer un artículo académico, pero me gustaría compartir aquí algunas curiosidades históricas.

Todo empezó cuando observaba la conocida fotografía titulada “Los Cuatro Ases de la Marina”, aquella convertida en un cuadro del mismo nombre, en la que figuran Miguel Grau, Aurelio García y García, Lizardo Montero y Manuel Ferreyros. Siendo conocida la actuación de los tres primeros marinos durante la Guerra del Pacífico, me generó curiosidad la historia del cuarto personaje, Manuel Ferreyros, quien sale sentado en la foto. Esto me llevó a enterarme de la existencia de la corbeta América y de la cañonera Chanchamayo, embarcaciones gemelas de la corbeta Unión y la cañonera Pilcomayo respectivamente. Pero, ¿quién fue Manuel Ferreyros? Pues el capitán de la corbeta América. ¿La corbeta América? Pensé. ¿Y dónde estaban esa embarcación y la Chanchamayo durante la Guerra con Chile?

La primera cuestión es que Manuel Ferreyros, ministro de Gobierno, Policía y Obras Públicas durante el gobierno de José Balta, no participó en la Guerra del Pacífico debido a que falleció pocos años antes, en 1876. Pese a lo anterior, el cuarto as tuvo una participación destacada durante la Guerra con España, particularmente en el Combate de Abtao (07 de febrero de 1866), comandando a la corbeta América, la cual efectuó “los tiros más certeros, de más alcance y de más efecto”, según el comandante de la flota enemiga. Entonces, la corbeta América participó en el Combate de Abtao capitaneada por Ferreyros, pero ¿junto a qué otros barcos peruanos? Junto a la fragata Apurímac (nuestro barco más importante durante aquel enfrentamiento), comandada por Manuel Villar, y la corbeta Unión, comandada en ese momento por Grau. ¿Esa fue toda nuestra escuadra durante aquella campaña? No, también estuvo la fragata Amazonas, pero esta se varó y se perdió pocos días antes del combate. ¿Qué pasó entonces con la fragata Apurímac y la corbeta América durante la Guerra con Chile? ¿Por qué, a diferencia de la corbeta Unión, los nombres de estas embarcaciones no nos suenan conocidos?

Para 1879, la fragata Apurímac estaba muy vieja, y ya se le habían retirado sus maquinarias y blindajes. Funcionaba como buque escuela desde 1873 y durante la Guerra con Chile se utilizó como pontón en el Callao. El caso de la corbeta América es más interesante. Fue construida en Francia por orden del Gobierno Confederado, durante la Guerra Civil Estadounidense. Esta embarcación tenía una dotación de 180 tripulantes y estaba armada con 14 cañones Voruz. Como sabemos, participó junto a su gemela en la Guerra con España, es decir, la guerra de los combates de Abtao y del 02 de Mayo. Dos años después de esta guerra, el día 13 de Agosto de 1868, alrededor de las cuatro de la tarde, un terremoto asoló Arica, allí se encontraba la corbeta América. Tras el sismo la ciudad quedó devastada, murieron alrededor de 500 personas y parte de la población fue a pedir ayuda a los barcos fondeados en el puerto. Sin embargo, estas embarcaciones se dirigieron mar adentro con la finalidad de salvarse.  ¿Salvarse de qué? Pues de lo que sucede en las costas tras un terremoto. Las naves no consiguieron su objetivo, porque el mar se retiró haciéndolas encallar antes de que estas se pusieran a buen recaudo. Los barcos que tenían quilla, como era el caso de la corbeta América, quedaron de costado, por lo que cuando llegó el tsunami terminaron rodando y destrozándose. Del maremoto sólo se salvó un barco de nacionalidad estadounidense llamado USS Wateree, que era el único que tenía fondo plano, hasta el día de hoy sus restos permanecen en Arica tierra adentro. Toda la tripulación de la corbeta América desapareció en el maremoto y el barco quedó inutilizado tierra adentro, así se perdió a la gemela de la corbeta Unión antes de la Guerra con Chile.

Por otro lado, al caso de la Chanchamayo llegué porque Manuel Ferreyros es confundido a veces con Carlos Ferreyros, su hermano. Éste marino sí participó en la Guerra con Chile y estuvo al mando de la gemela de la Chanchamayo, la cañonera Pilcomayo, embarcación capturada por los chilenos en noviembre de 1879. Dicho sea de paso, la Pilcomayo debió llamarse Putumayo, pero por un error y el pintor confundió el nombre. Al igual que su gemela, la cañonera Chanchamayo tenía una dotación de 130 tripulantes, 6 cañones Armstrong, dos de 70 libras y cuatro de 40. El barco llegó al Perú el año 1875, y al año siguiente lo perdimos. La noche del 13 de julio de 1876, era capitaneaba por don Elías Aguirre cuando naufragó frente a Falsa Punta Aguja, Piura. Elías Aguirre fue enjuiciado y condenado a 6 meses de prisión (en la Pilcomayo) y suspendido por dos años de su empleo. Se reivindicaría el 08 de octubre de 1879, muriendo heroicamente en el Combate de Angamos luego de suceder a Grau en el mando del Huáscar.

Las pérdidas de la corbeta América y la cañonera Chanchamayo años antes de la guerra evidentemente debilitaron el poderío de nuestra armada. A esto se suma la absurda pérdida de la fragata blindada Independencia en el primer enfrentamiento con los chilenos, lo cual dejó al monitor Huáscar como la única nave capaz de hacer frente en alguna medida a las fuerzas enemigas. Uno se pone a pensar en qué hubiera sido del Perú de contar con estas 3 embarcaciones durante el conflicto. A mi parecer el desenlace de la campaña naval no hubiera sido muy diferente. Aún con la presencia de estas naves, el balance de fuerzas no se habría invertido, puesto que los chilenos hubieran seguido teniendo más barcos, incluyendo a sus fragatas blindadas gemelas Blanco Encalada y Lord Cochrane (cada una más poderosa que la Independencia). Sin embargo, cabe especular sobre lo que hubiera podido hacerse con estos barcos perdidos. Tal vez se hubiera podido capturar más embarcaciones enemigas, defender mejor los puertos, transportar más pertrechos y, lo más importante, dar más tiempo al ejército peruano de prepararse para la inminente invasión enemiga, todo lo anterior, generando un costo político al gobierno chileno, como el que se dio con la captura del transporte chileno Rímac, o como el que generaba el hecho de no poder con Grau durante los primeros meses del conflicto. Definitivamente esas dos embarcaciones gemelas sumaban y hubiera servido de algo tenerlas durante la guerra.

Lo que sí habría sido determinante de manera positiva para el Perú hubiera sido que se obedezca la consigna de Ramón Castilla, quien dijo: “Si Chile compra un barco, Perú tiene que comprar dos.” También hubiera sido determinante que José Pardo no hubiera cancelado la compra de nuevas embarcaciones ordenadas durante el gobierno de Balta; y que Mariano Ignacio Prado hubiera comprado mejores barcos que los monitores Manco Cápac y Atahualpa (¡que eran de río!). Demoró más de un año remolcar esos monitores desde Estados Unidos, y parece que hubo faenón en la compra, porque su costo fue escandalosamente excesivo y con ese dinero se hubiera podido comprar blindados. Estos hechos sí fueron determinantes para perder la guerra, porque de contar con blindados como el Blanco Encalada o el Lord Cochrane podríamos haber ganado o, incluso, ¡quizá Chile ni nos declaraba la guerra! Porque buenos marinos sí teníamos, y gente valiente también, pero lo que prevaleció no fue la consigna de Castilla, sino la de José Pardo, quien dijo que el Perú “ya tenía 2 blindados”, “Bolivia y Argentina”. Craso error, porque todos sabemos que Argentina no suscribió el Tratado de Alianza Defensiva y que a la hora de la guerra Bolivia no tenía ni un barco. Dato curioso, el héroe de la Marina de Guerra Boliviana (sí, existe, y se encuentra en el lago Titicaca) es Miguel Grau.

Algunas otras curiosidades:

La goleta chilena Covadonga, se llamaba originalmente Virgen de Covadonga y era un barco español que fue capturado por los chilenos en la guerra de 1866. La captura de esta embarcación motivó el suicidio del jefe de la escuadra Española, José Manuel Pareja, el del Tratado Vivanco-Pareja. En el marco de la alianza que Perú tuvo con Chile frente a los españoles, esta embarcación participó junto a las peruanas América, Unión y Apurímac en el Combate de Abtao. Trece años más tarde, el 21 de mayo de 1879, la Covadonga se enfrentaría a la fragata peruana Independencia en el denominado Combate de Punta Gruesa, fecha en la que perdimos estúpidamente a nuestro barco de guerra más grande. La goleta Covadonga fue capitaneada en ese enfrentamiento por Carlos Condell de la Haza, marino chileno que era hijo de peruana y que tenía varios parientes en la armada del Perú. Finalmente, ¿qué fue de la Covadonga? Fue hundida en Chancay al año siguiente por un torpedo peruano. El torpedo no fue como los que vemos en películas de Hollywood como Pearl Harbor o en documentales de la Segunda Guerra Mundial. Torpedo en aquella época era cualquier explosivo que estuviera a flote, lo que ahora se llamaría “mina marina”. La Covadonga caería en una trampa, pues se le dejó una lancha de recreo como señuelo. Esa lancha tenía una bomba, que al ser recogida por la embarcación chilena explotó matando a 31 de sus 109 tripulantes. De un modo parecido, pocos meses antes, otro torpedo peruano hundió al transporte chileno Loa, matando a 118 tripulantes de una dotación de 181. El principal responsable de estos hundimientos: Manuel Cuadros, ingeniero de la armada peruana y héroe casi olvidado por nuestra historia.

Para terminar, un dato sobre el Huáscar. Su primer capitán fue un marino chileno que sirvió durante gran parte de su vida para la Marina de Guerra del Perú. Su nombre fue José María Salcedo (igual que el periodista), y llegó a ser Comandante General de nuestra armada. Fue Salcedo quien condujo al Huáscar desde Inglaterra hasta el Perú en 1866, junto a Aurelio García y García, quien hizo lo mismo con la Independencia. Tres años después, en 1869, regresó a Chile de forma definitiva, lo cual fue cuestionado por García y García, con quien mantuvo una relación conflictiva y quien lo acusó de ser: “un traidor y un cobarde que huyendo del campo de honor y sustrayéndose al de la justicia, únicos en que los caballeros y hombres de bien deben arreglar sus diferencias, se ausenta secretamente del país…” Salcedo murió en febrero de 1879, dos meses después, el 05 de abril de ese año, Chile le declararía la guerra al Perú y a Bolivia. Es interesante especular sobre cuál hubiera sido su posición de seguir vivo durante la guerra. En fin, la historia es interesante y a mi parecer datos como estos la enriquecen.

  • victor raul huaman

    Excelente escrito.